Ficción y realidad: cómo convertir la vida en ficción

Ficción y realidad

Ficción y realidad

Mientras leía unos relatos de Yasunari Kawabata pensé en los límites entre ficción y realidad. Específicamente me pregunté qué tanto podemos usar nuestras experiencias en la escritura de ficción. De allí pasé a preguntarme también qué métodos específicos podríamos utilizar para ficcionar nuestra existencia.

No es ningún secreto que muchas de las novelas están basadas en las experiencias del escritor. Ya sea como novelas autobiográficas o novelas que exploran una experiencia que el escritor ha tenido. Pienso en las novelas de Henry Miller, Charles Bukowski y en estas historias de Yasunari Kawabata que han sido publicadas en el libro de relatos “La bailarina de Izu”. En estos relatos el argumento es la vida del escritor. Las escenas específicas podrán haber sido ficcionadas, los diálogos inventados y los nombres de los personajes transformados; pero la base de la historia es la vida del autor. Este es quizá el primer método que podemos usar para utilizar las experiencias vividas en nuestras narraciones.

Relatos autobiográficos

Los relatos autobiográficos son así el uso directo de la experiencia del autor en la ficción. Son en cierto sentido memorias, relatos autobiográficos que describen la vida del escritor. En esta clase de relatos utilizamos la realidad como argumento de la historia, la composición de las escenas, los personajes y los escenarios provienen de las experiencias mismas. Sin embargo, las acciones específicas, los diálogos y los detalles son creados para enriquecer la historia.

Pienso que uno de los problemas que podemos encontrar al usar esta estrategia es la tendencia de ser fieles a la realidad. Personalmente creo que es una tendencia que debemos combatir. Las experiencias son solo un instrumento para crear obras narrativas y tratar de ser fieles a los hechos es una barrera innecesaria que puede afectar la calidad de nuestros escritos. Es más, los hechos reales, nuestras experiencias, ya son de por si modificadas al recordarlas. Así que tratar de ser fieles a ellos es una necedad.

Nuestras experiencias

Argumentos inventados en escenarios vividos

Un poco más alejado de las memorias es el uso de escenarios y escenas de experiencias reales en argumentos que el escritor inventa. Las novelas de Graham Greene y Ernest Hemingway son buenos ejemplos de esta estrategia. Estos dos novelistas vivieron en países diferentes donde experimentaron los cambios que la sociedad del país estaba viviendo. Por ejemplo, Graham Greene basó su novela “The quiet American” de las experiencias que tuvo cuando era corresponsal de guerra en Vietnam. Durante un viaje que Graham Greene hizo a Saigon, su acompañante le habló de encontrar en Vietnam una tercera fuerza. Graham Greene pudo utilizar a esta persona como modelo para uno de su personajes y sus teorías como el tema político de la novela.

Cuando usamos esta estrategia utilizamos los escenarios que conocemos, los temas que nos atraen de aquellos escenarios y algunas vivencias  que hemos tenido, pero el argumento de la novela es totalmente ficticio. Las escenas tienen que ser construidas en su totalidad, así como los diálogos y los personajes.

Con esta estrategia no vamos a estar tentados a ser fieles a la realidad porque desde el principio sabemos que las experiencias son solo una materia prima para el relato. Sin embargo, debemos investigar bastante los temas de los que vamos a hablar.

Explorando la realidad

La última estrategia para utilizar las experiencias del autor en la escritura de relatos de ficción es la exploración de un problema o una situación que el autor ha experimentado. Para ello utilizamos el problema o situación como tema general de la narración pero inventamos la historia que vamos a contar. Quizá la forma más fácil de usar esta estrategia es crear una realidad paralela. Pensar qué hubiera pasado si hubiéramos tomado una decisión diferente a la que tomamos en un momento crítico de nuestras vidas. El tema en sí proviene de nuestras vivencias, pero debemos escribir el argumento en su totalidad.

Estas tres estrategias no son las únicas que pueden ser usadas para basar nuestra ficción en nuestras experiencias. De una u otra forma todas las novelas se basan en las experiencias del autor. Pienso que es útil meditar cómo podemos hacer esa fusión de una forma más consciente y estratégica.

Libros mencionados y recomendados

Aunque no lo mencioné directamente en el artículo, uno de los mejores ejemplos del uso de las experiencias del autor en la novela es “La tía Julia y el escribidor” de Mario Vargas Llosa. En esta novela Vargas Llosa es uno de los personajes que describe su relación con la tía Julia. El enlace a Amazon es: La tía Julia y el escribidor.

La tía Julia y el escribidor de Vargas Llosa

La tía Julia y el escribidor

Esta edición de La bailarina de Izu de Yasunari Kawabata está dividida en dos secciones. La primera parte contiene La bailarina de Izu y otros cuentos autobiográficos que pueden ser leídos teniendo en cuenta lo discutido en este artículo. La segunda parte contiene relatos de “Historias en la palma de la mano”. La página de Amazon está disponible en: La bailarina de Izu

La bailarina de Izu, Kawabata

La bailarina de Izu

“El americano impasible” de Graham Greene es una novela que sucede en Vietnam durante la guerra de independencia contra Francia. Es sorprendente ver como Graham Greene predice lo que va a pasar en Vietnam debido a la política norteamericana. La página de Amazon está disponible en: El americano impasible

El americano impasible de Graham Greene

El americano impasible

Casi todas las novelas de Charles BUkowski son autobiográficas. Creo que su mejor novela es “Ham on Rye“, pero no encuentro una versión en español. Así que recomiendo leer Mujeres. El enlace a Amazon está aquí: Mujeres

Mujeres de Charles Bukowski

Mujeres

Sexus es la primera parte de “La crucifixión rosada” de Henry Miller. Como la mayoría de sus obras, “La crucifixión rosada” está basada en la vida del novelista. La página de Amazon está disponible aquí: Sexus

Sexus de Henry Miller

Sexus

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