Cómo escribir el primer borrador de una novela

Escribir el primer borrador

Escribir el primer borrador

Después de tener preparada la lista de escenas debemos comenzar a escribir el primer borrador. Esta tarea debe ser divertida y fácil si hemos planeado la novela. En estos momentos ya debemos tener la estructura de la novela, incluyendo la trama principal, las escenas retrospectivas y el conocimiento profundo de los personajes. Así que en esta etapa debemos sentarnos y escribir las escenas.

Sesiones de escritura

Para escribir el primer borrador es ideal usar sesiones de escritura. Cada sesión va a estar limitada por una duración máxima y va a tener un objetivo específico. Estos dos elementos los queremos en nuestras sesiones para no procrastinar y para evitar los bloqueos mentales. Al tener una duración límite nuestra mente va a concentrarse en la tarea que tenemos que cumplir en vez de inventar excusas que la pospongan. Asimismo, el tener un objetivo específico nos va a dar un punto de partida que evita el bloqueo mental que puede ocurrir al enfrentarnos a un papel en blanco.

La mejor forma de organizar la sesiones de escritura es usando la técnica de Pomodoro. En esta técnica utilizamos un temporizador de cocina para calcular el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso. El tiempo de escritura es de 25 minutos. Mientras que el tiempo de descanso es de 5 minutos, para los descansos cortos, y 10 minutos para los descansos largos.

Hay varias aplicaciones en línea que proporcionan temporizadores para aplicar la técnica de Pomodoro. Yo utilizo Tomato Timer Es una aplicación sencilla que proporciona los tiempos predeterminados de escritura y de descanso. Asimismo proporciona botones para detener, resumir y parar el temporizador en caso de que lo necesitemos.

Escribiendo y no editando

El segundo elemento que necesitamos en nuestras sesiones de trabajo es un objetivo claro. Afortunadamente, ya tenemos esos objetivos claros en nuestra lista de escenas. En cada sesión de trabajo vamos a escribir una escena o, al menos, parte de esta. Aunque depende de la velocidad de escritura de cada persona, personalmente creo que en 25 minutos no se puede escribir más de una escena. El objetivo es entonces escribir un escena por sesión. Muchas veces vamos a necesitar más de una sesión para escribir una escena. O dicho de otro modo, muchas veces vamos a necesitar más de 25 minutos para escribir una escena. Si es así, podemos alargar la sesión hasta terminar la escena o una parte lógica de esta. No nos vamos a limitar a escribir solo 25 minutos. Este es el tiempo mínimo que nos empuja a sentarnos a escribir. Pero no tenemos porque detenernos hasta que sintamos que hemos terminado lo que queríamos hacer.

El ser humano es más productivo cuando toda su atención está enfocada en una solo tarea y una vez hemos obtenido este estado, no debemos abandonarlo hasta que sintamos que hemos terminado. Este estado de concentración, de total enfoque en una tarea, se conoce como flujo. Una vez entremos en este estado debemos permanecer en él hasta que terminemos nuestra tarea. Por esto es importante que desarrollemos solo una actividad al tiempo. Así, cuando estamos escribiendo vamos solo a escribir. ¡No vamos a corregir o editar! Solo vamos a escribir. Mientras escribimos el primer borrador vamos a ignorar los errores de ortografía, gramática y estilo. Todo lo vamos a corregir en la siguiente etapa. Pero en la escritura del primer borrador queremos ante todo crear las escenas y resúmenes que van a conformar la novela.

Al escribir solo escribir

Escenas y resúmenes

Las novelas están prácticamente formadas por escenas y resúmenes. Las escenas son el conjunto de sucesos que pasan en un lugar y en un tiempo determinado. Generalmente en una escena participan los mismos personajes, aunque estos pueden entrar y salir de la escena.

Los resúmenes, en cambio, son sucesos o secuencias de sucesos que pasan en un periodo de tiempo prolongado. Los resúmenes pueden suceder en un mismo lugar o en diferentes escenarios. Pero todos los resúmenes describen sucesos que se extienden en el tiempo.

Como las escenas nos muestran acciones específicas, delimitadas en el tiempo y el espacio, estas dan más vitalidad a la novela. Por ello, es mejor reducir el uso de resúmenes a un mínimo necesario y usar escenas al máximo.

Cómo escribir una escena

Ahora, ¿cómo escribimos una escena? No hay una receta específica o un modo único para escribir escenas. Pero si sabemos exactamente cuál es el suceso que queremos contar en la escena, la tarea de construcción de la escena va a ser más fácil.

Estructuras

Estructuras

Para escribir una escena necesitamos, además del suceso a contar, tres elementos importantes:

  1. el escenario (¿dónde sucede la escena?),
  2. los personajes,
  3. el tiempo (¿cuándo sucede la escena?)

Con estos cuatro elementos podemos comenzar a escribir las acciones específicas que van formando la escena. Una forma sencilla y cliché de crear una escena es comenzando con la descripción del escenario. Narramos primero dónde va a suceder la historia, qué objetos importantes toman parte en ella, etc. Luego introducimos los personajes ubicándolos en este espacio que hemos descrito. Una vez hemos introducido los personajes en nuestra narración comenzamos a contar la interacción de los personajes entre ellos y con los objetos a su alrededor. Si el tiempo de la acción no es claro por el contexto y la organización de la novela, quizá debemos aclarar cuándo los eventos de la escena están pasando en relación con la historia que estamos contando en la novela.

Esta es una forma sencilla de organizar una escena. Por supuesto no es la única forma de crear una escena. Pero es un buen ejercicio poner esta estrategia en práctica. Tener esta clase de estructuras nos permite comenzar a escribir rápidamente sin perder mucho tiempo pensando por dónde comenzar. Así que es aconsejable practicar este tipo de construcciones.

Escribiendo descripciones

Las descripciones proporcionan el ambiente de la obra. Muestran al lector las características físicas y emotivas del escenario. Una buena descripción ayuda a incrementar la verosimilitud de la historia. Pero por este motivo es difícil crear un escenario totalmente de la imaginación y mantener la verosimilitud de la escena. Una buena herramienta para los escritores que comienzan a escribir novelas es basar los escenarios en lugares reales conocidos por el escritor. Esto permite una descripción detallada del escenario y una fácil familiarización de la ubicación de los objetos y de los personajes.

Escenarios conocidos

Escenarios conocidos

Uno de los riesgos que se tiene al crear escenarios es describirlos sin tener en cuenta a los personajes y a las acciones que van a suceder allí. Si se crea un escenario de esta forma, es más difícil tener confianza sobre la ubicación de los personajes y de los escenarios. Quizá no es mala idea crear un pequeño mapa del lugar en que van a suceder las acciones para así poder ubicar fácilmente a los personajes y a los objetos que estos van a usar.

La ubicación de los personajes en el escenario es importante porque a la final las descripciones son una herramienta más para avanzar la acción. Aunque las descripciones pueden, y deben, tener un valor estético, su función principal es enriquecer las acciones que van a suceder en la escena. Las descripciones nos muestran dónde suceden esas acciones, la relación entre el personaje y el escenario y el ambiente positivo o negativo que el lugar tiene en sí.

Como mencionamos anteriormente, las descripciones pueden servir para introducir una escena. Podemos comenzar la escena describiendo el lugar donde van a suceder las acciones. Luego podemos introducir los personajes y las acciones mismas. Por supuesto que el inicio de la escena no es el único lugar donde los escenarios pueden ser descritos. La descripción puede estar ubicada en cualquier lugar: al comienzo, en el medio, o dividida en varias partes. Incluso se puede crear una escena sin la descripción del escenario. Ubicar el escenario al principio de la escena puede considerarse un ejercicio de escritura y una fórmula básica para tener un punto de partida.

Y así como describimos a los escenarios, también debemos describir a los personajes. Siguiendo con fórmulas básicas que nos ayuden a desarrollar nuestra caja de herramientas de escritores, podemos describir a los personajes en la primera escena donde estos aparecen. Es obvio que no se necesita describir a los personajes en todas las escenas. La primera vez que ellos aparecen es el lugar más frecuente donde las descripciones aparecen. Pero, de nuevo, esto no es una regla. Podemos mostrarle al lector aspectos físicos e intelectuales del personaje a lo largo de la obra. También podemos evitar cualquier tipo de descripción de un personaje si esto ayuda a contar la historia. Pero como en todas las artes, es bueno ejercitar los principios básicos para luego tener la habilidad de modificarlos como queramos.

Antes de continuar hablando sobre los diálogos, enfaticemos que las descripciones, tanto de escenarios como de personajes, deben:

  1. ayudar a avanzar la historia
  2. tener un valor estético de por sí.

Así, si vemos que una descripción no está cumpliendo con estas funciones, debemos quitarla. Esta es una de las tareas de la edición y de ella vamos a hablar en otro artículo.

Escribiendo diálogos

Además de las acciones y las descripciones, tenemos un tercer elemento que podemos usar para construir las escenas: los diálogos. Estos son una de las principales herramientas para mostrar la interacción entre los personajes y la personalidad de cada uno de ellos. La forma como cada persona habla muestra en gran medida la personalidad del hablante y la relación que tiene con la persona que escucha. Podemos usar estas características de la comunicación verbal para desarrollar a nuestros personajes.

Diálogos

Diálogos (de Pixabay)

Ahora, los diálogos que se utilizan en una novela difieren bastante de las conversaciones que mantenemos día a día. La mayoría de conversaciones que tenemos diariamente están llenas de estructuras preestablecidas y cortes que escritos en el papel pueden sonar excesivamente aburridos. Por eso es importante aprender las funciones que los diálogos deben cumplir en un relato. Estas funciones se asemejan a las mencionadas anteriormente cuando hablamos de las descripciones:

  1. los diálogos deben mover la historia,
  2. los diálogos deben mostrar la personalidad del personaje,
  3. los diálogos deben tener un valor estético

Los diálogos deben tener al menos una de estas funciones. Si no cumplen con una de estas funciones, es quizá mejor quitarlos de la escena. Recordemos, sin embargo, que al escribir el borrador solo vamos a concentrarnos en escribir. No vamos a borrar o editar los diálogos en esta etapa. Esto lo vamos a dejar para la siguiente etapa: la edición y revisión del borrador. Pero es importante tener en mente las funciones de los diálogos al escribir el primer borrador.

Una de las mejores formas para aprender a escribir diálogos es leyendo guiones de cine o teatro. El cine y el teatro se enfocan más en el diálogo porque estos dos medios son también sonoros. En el teatro, particularmente, los diálogos necesitan cumplir la función de avanzar la historia y mostrar las escenas retrospectivas. Al no tener las mismas posibilidades que tiene el cine o la novela, los escritores de teatro deben utilizar los diálogos al máximo. Leer analíticamente guiones de teatro y cine nos puede mostrar cómo utilizar los diálogos para cumplir con las tres funciones anteriormente descritas. Y como siempre, es mejor ser selectivo en lo que leemos.

Resúmenes: su función

Una de los usos que puede tener el diálogo para avanzar la historia es la utilización de resúmenes. En el diálogo podemos incluir escenas retrospectivas del personaje o resúmenes de las acciones que suceden por fuera de las escenas que estamos escribiendo. Como mencionamos anteriormente, las novelas están compuestas de escenas y resúmenes. Las acciones principales: el acontecimiento inicial, el clímax, las acciones ascendentes, etc. son descritas minuciosamente en escenas. Pero hay sucesos en la historia que necesitan ser introducidos en resúmenes. Los acontecimientos rutinarios que tienen importancia en la obra son los sucesos que más comúnmente aparecen en los resúmenes.

Resumen

Resumen

Los resúmenes en general, muestran acontecimientos que suceden en un periodo prolongado de tiempo. Ya sean estos acciones que se repiten más de una vez o acciones que en sí ocurren en varios lugares y en un periodo prolongado de tiempo. Un buen ejemplo de este tipo de resúmenes es la narración de un viaje. Al contar sobre un viaje tratamos de cubrir los aspectos más impactantes del viaje, los lugares que más marcaron huella o las cosas que se vieron durante el viaje. Una vez establecidos los puntos más importantes del viaje, podemos entrar en detalles específicos, quizá utilizando escenas y descripciones.

Quizá por esta semejanza de los resúmenes con la forma como nos comunicamos verbalmente, esta herramienta es muchas veces usada en los diálogos de los personajes. Asimismo, es interesante notar como las novelas del siglo XIX hacen un uso más intenso de los resúmenes que las novelas escritas actualmente. Esto se debe en parte a la gran influencia del cine, donde las historias son contadas casi exclusivamente con escenas. La popularidad del cine nos enseñó a entender las historias a partir de escenas. Los lectores, debido al cine, encuentran ya fácil rellenar los espacios entre escenas que no aparecen en la novela. Los escritores podemos entonces utilizar más escenas y menos resúmenes para dar más velocidad y vitalidad a la narración.

Partes, capítulos y escenas

Para terminar este artículo, quiero hablar un poco sobre las divisiones que tienen las novelas. Personalmente creo que al escribir el primer borrador de la novela uno se debe concentrar en la escritura de las escenas (y los resúmenes) y dejar la división de capítulos y partes como una herramienta de edición. La división de capítulos se nos hace generalmente clara una vez el contenido del primer borrador está listo. Después de una primera lectura del borrador podremos ver cómo separamos la narración en capítulos y, de ser necesario, en partes.

Los capítulos generalmente nos presentan unidades lógicas de diferenciación entre diferentes partes de la narración. La diferencia puede estar en la acción misma, en la voz del narrador o en los personajes que toman parte en las acciones. No importa donde la diferencia esté, el primer borrador mismo nos dirá donde debemos separar la narración en capítulos. Por ello, repito, es mejor concentrarse en la escritura de las escenas durante la elaboración del primer borrador.

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