Cómo planear una novela: un método efectivo

Cómo planear una novela

Cómo planear una novela

La preparación es el primer paso para escribir una novela. Después de la preparación comenzamos con la escritura del borrador. Finalmente, una vez tenemos escrito el borrador, pasamos a la última etapa: la edición del manuscrito.

La preparación es un paso que muchas personas ignoran cuando deciden escribir una novela. Muchos escritores comienzan a escribir el borrador una vez tienen la idea de la novela. Pero esto generalmente lleva a un borrador sin demasiado orden que tiene que ser editado una y otra vez. Para mejorar la calidad del primer borrador y reducir el tiempo de edición, debemos planear la novela. Al planear la novela nos aseguramos de conocer la historia que vamos a contar, los personajes que participan en ella y la forma como vamos a contarla.

Los pasos para planear una novela son los siguientes:

  1. Definir el tema
  2. Definir los elementos principales de la estructura
  3. Escribir la trama principal
  4. Escribir los perfiles de los personajes principales
  5. Definir el narrador
  6. Escribir el argumento
  7. Crear la lista de escenas

El resultado final de estos pasos es la lista de escenas que necesitamos escribir en el primer borrador. Esta lista de escena ya incluye la organización de la historia principal, las historias paralelas y las escenas retrospectivas que nos permiten construir personajes sólidos. Con esta lista, y con el conocimiento profundo de la historia y de los personajes que hemos obtenido al desarrollar los pasos anteriores, tenemos las herramientas necesarias para escribir un primer borrador sólido. Asimismo, al haber desarrollado la historia desde diferentes puntos de vista, podremos escribir el borrador sin detenernos a tomar decisiones acerca de la trama o el argumento.

Veamos entonces cada uno de los pasos con más detalle.

El tema

Quizá toda novela comienza con una idea. La definición de esa idea y los límites que le ponemos a ella es el tema. En otras palabras, el tema es la idea de una novela explicada en una o dos oraciones.

El tema es la idea principal de la novela. Podemos decir que no es ni siquiera uno de los paso a tomar cuando planeamos una la novela. El tema es el inicio natural de cualquier obra narrativa. Incluso los escritores que se lanzan a escribir una novela sin prepararla van a comenzar con una idea inicial.

Lo que sí debemos hacer, sin embargo, es escribir el tema en una o dos oraciones. Esto nos permite delimitar el alcance de la idea. Si no podemos escribir el tema en un par de oraciones, es porque la idea aún no es lo suficientemente clara. Necesitamos delimitar la idea, enfocar nuestro tema, para no terminar escribiendo páginas y páginas que no van a servir de nada.

Una vez tenemos claro el tema de la novela, podemos seguir con el siguiente paso: definir los elementos de la estructura.

Los elementos de la estructura

Después del tema definimos los elementos que conforman el esqueleto de la historia. Aquí vamos a utilizar la estructura de los tres actos como punto de partida. En la estructura de los tres actos tenemos un principio, un medio y un fin. En el principio encontramos el incidente inicial que da origen a la historia. Este incidente es un suceso que de alguna forma altera la vida cotidiana del personaje principal. No tiene que ser un suceso fuera de lo común, pero tiene que ser un suceso que marca, de alguna forma, un periodo en la vida del personaje.

En el segundo acto,  el medio, encontramos el clímax. Este es el momento de mayor tensión en la novela. Aquí encontramos el conflicto que conduce al más alto grado de inestabilidad; el suceso que más desestabiliza la vida del personaje.

Finalmente, en el tercer acto, concluimos la historia. En este punto la historia que estamos contando llega a su fin y el personaje principal regresa a su vida cotidiana.

La estructura de los tres actos nos proporciona los tres elementos que aseguran la unidad de la acción. En otras palabras, esta estructura nos permite organizar todos los eventos que vamos a narrar en la historia como un suceso único. Por ello, para comenzar a estructurar la novela vamos a definir primero esos tres momentos esenciales:

  1. el incidente inicial,
  2. el clímax y
  3. el final

Con la definición de estos tres sucesos aseguramos que la trama de la novela se vea como una unidad, una historia en sí, y no una lista de acciones sin conexión.

Aristóteles

Aristóteles

Una vez tenemos estos tres elementos iniciales podemos dejar de lado la estructura de los tres actos y utilizar la estructura que Gustav Freytag propone en sus estudios de las tragedias griegas y los dramas de Shakespeare. La pirámide de Freytag muestra cinco componentes que conforman un drama: La exposición, las acciones ascendentes, el clímax, las acciones descendentes  y el desenlace. Como ya hemos definido la exposición –que llamamos acción inicial–, el clímax y el desenlace –o final–, nos vamos a concentrar en las acciones ascendentes y descendentes. Las acciones ascendentes son aquellas que nos conducen poco a poco al clímax; mientras que las acciones descendentes nos alejan de este dándonos las soluciones a los problemas que habían sido creados con las acciones ascendentes.

Para poner en práctica esta estrategia, vamos a definir las acciones ascendentes que parten del inicio y nos conducen al clímax. Asimismo, vamos a crear las acciones decentes que nos llevan del clímax al final de la historia. Al terminar esta tarea vamos a terminar con una lista de acciones o sucesos que marcan la trama principal de nuestra novela. Una lista como la siguiente:

  • Suceso inicial
    • Acción ascendente 1
    • Acción ascendente 2
  • Clímax
    • Acción descendente 1
    • Acción descendente 2
  • Final

Dos puntos a notar. Primero, el número de acciones ascendentes y descendentes marcan en cierto modo la duración que va a tener la novela. Vamos a construir las escenas a partir de estos sucesos y entre más acciones tengamos más escenas vamos a necesitar.

Segundo, las acciones descendentes alejan al lector del clímax. Así, si queremos un clímax cerca del final, necesitamos reducir el número de acciones descendentes. El manejo del número de acciones ascendentes o descendentes nos va a ayudar a dar más o menos dramatismo a la novela. Con las acciones ascendentes estamos incrementando la tensión hasta llegar al clímax; con las acciones descendentes estamos disminuyendo la tensión para finalmente llegar a la cadencia.

No es casual que se utilicen estos términos musicales. La narrativa, en cualquiera de sus formas, y la música son artes que se desarrollan en el tiempo e históricamente han desarrollado una estructura similar: la presentación de un tema, el desarrollo de la tensión para alcanzar un clímax y la relajación de la tensión para llegar a un final. Esto, por supuesto, no es una regla de oro. Pero es una estructura que funciona y, por ello, que puede ser usada para planear nuevas obras.

La trama (orden causal y temporal)

Después de tener los elementos principales que componen la estructura de la novela, vamos a escribir la trama principal de la novela. Este no es el argumento. Es la trama que, entendida como la entiendo, es la secuencia temporal de acciones enlazadas en una relación causa efecto.

La trama

Las novelas están compuestas de escenas que desarrollan acciones, estas acciones están unidas de un modo causal. En otras palabras, la conexión de las acciones de la novela sigue un principio de causa y efecto. La acción que toma un personaje desencadena otra acción que a su vez incrementa la tensión de los conflictos en la narración. Esta sucesión de acciones, esta sucesión de acontecimientos es lo que forma la trama. Ahora bien, en la trama seguimos estos acontecimientos de una forma cronológica. Nuestra mente ordena los acontecimientos de la trama en el orden en que pasan. Así que podemos definir la trama como el orden causal y temporal de los acontecimientos de la novela.

Estas acciones no necesariamente van a aparecer en la novela en el mismo orden dado en la trama. Muchas novelas no cuentan la historia siguiendo un orden cronológico. Los eventos son organizados de diferentes maneras y son contados sin necesariamente seguir el orden en que sucedieron. Esta organización de los eventos, esta composición de los acontecimientos en el orden en que van a ser narrados es lo que conocemos con el nombre de argumento. Definamos así argumento como la sucesión de eventos de la novela en el orden en que son contados.

Antes de seguir adelante y discutir cómo podemos usar esta distinción para planear una novela, quiero mencionar que las novelas no tienen necesariamente una solo trama. La mayoría de novelas desarrollan varias tramas. Ya sea para desarrollar la personalidad del personaje principal o para enriquecer la novela, los escritores utilizan más de una trama al contar la historia de la novela. Pero a pesar de que tengamos varias tramas, solo tenemos un argumento. No podemos decir que hay un argumento por cada trama, pero sí podemos decir que hay un argumento que cuenta los sucesos de varias tramas.

Esto nos da una buena idea de cómo vamos a usar estos dos conceptos en la creación de una novela:

  • primero vamos a planear la trama principal de la novela,
  • si necesitamos otras tramas vamos a planearlas como segundo paso,
  • una vez tenemos la lista de acontecimientos de cada trama, vamos a organizar los acontecimientos en el orden en que queremos contarlos.

Este orden de acontecimientos será el esqueleto para nuestro argumento.

Ahora bien, para organizar la trama principal de la novela vamos a usar los elementos que definimos en el paso anterior: el incidente inicial, los acontecimientos ascendentes y descendentes, el clímax y el final. Esta estructura tiene el esqueleto de la trama, así que vamos a escribir ahora toda la trama de la novela.

Por ahora no debemos preocuparnos por escribir escenas o diálogos, no necesitamos preocuparnos por la calidad de la escritura ni por el uso de recursos literarios, solo debemos preocuparnos por escribir el orden causal de eventos. Tampoco debemos preocuparnos por escribir demasiado. Una trama no toma más de un par de páginas y es posible escribirla en una o dos sesiones de trabajo.

Si se está escribiendo una primera novela, es aconsejable usar una sola trama. Es mejor aprender con proyectos que podemos manejar para evitar la frustración de obras inacabadas o que salen de nuestro control. La escritura debe ser un placer y no una obligación. Por eso debemos comenzar con proyectos que podamos terminar y en los cuales disfrutemos todo el proceso. Así, en vez de usar tramas secundarias, vamos a utilizar los perfiles de los personajes para crear otras tramas. Estas tramas van a estar directamente relacionadas con la historia principal y van a ayudarnos a crear personajes verosímiles e interesantes.

Perfiles de personajes

Una vez tenemos la trama principal de la historia, vamos a escribir los perfiles de los personajes. Los perfiles de los personajes nos van a dar las escenas retrospectivas al mismo tiempo que nos van a permitir darle vida a los personajes. Las historias son, casi en su totalidad, acerca de la vida de personas. Así, entre más sólido sea nuestro personaje, más sólida va a ser nuestra novela. Por eso es aconsejable invertir tiempo en la creación de nuestros personajes.

Perfil de los personajes

Perfil de los personajes

Para el perfil del personaje vamos a centrarnos en la biografía de este. Primero, vamos a mencionar brevemente sus características físicas y mentales, su edad y procedencia. Luego vamos a contar su vida, poniendo especial énfasis en los episodios que de una u otra forma transformaron al personaje. En esta biografía también vamos a escribir la trama de la novela desde el punto de vista del personaje. ¿Cómo el personaje vivió los sucesos que narramos en la novela? ¿Cuáles fueron sus pensamientos? ¿Cómo reaccionó ante las acciones de los otros personajes?

Con este ejercicio no solo vamos a conocer a fondo a nuestros personajes, sino también vamos a explorar la trama de la novela desde diferentes puntos de vista. Todas las etapas de la preparación están diseñadas para permitirnos conocer a fondo la historia que vamos a narrar. Entre más puntos de vista tengamos, más vamos a sentir que la historia realmente sucedió y vamos a poder simplemente contarla cuando nos sentemos a escribir el primer borrador.

Vamos a escribir un perfil para cada uno de los personajes principales. En estos perfiles vamos a desarrollar los mismos puntos discutidos anteriormente:

  • una breve descripción del personaje,
  • la biografía del personaje con los sucesos más relevantes y
  • la trama de nuestra historia narrada desde el punto de vista del personaje.

Para los personajes secundarios no hay necesidad de crear perfiles de personajes tan detallados. Un par de párrafos que describan la personalidad y el físico del personaje son suficientes.

Una vez terminemos de escribir los perfiles de los personajes, tendremos suficiente material para crear el argumento. Los perfiles nos van a dar las escenas retrospectivas y el conocimiento necesario para saber cómo deberíamos contar nuestra historia.

El narrador

Antes de escribir el argumento, necesitamos decidir quién va a narrar la historia. Esta es una decisión que muchas veces se toma poco después de tener la idea de la novela. Algunas veces la misma trama nos dice qué clase de narrador debemos usar. Muchas veces, sin embargo, tenemos que decidir una vez hemos comenzado a organizar la historia. Ya que es aconsejable escribir el argumento utilizando el narrador que vamos a usar, es necesario tomar la decisión en estos  momentos.

Los estudios en teoría literaria han descrito muchas clases de narradores: intradiegético, extradiegético, omnisciente, etc. Pero es quizá mejor pensar en tres tipos de narradores:

  • primera persona,
  • segunda persona,
  • tercera persona.
¿Quién cuenta la historia?

¿Quién cuenta la historia?

El narrador en primera persona narra los acontecimientos como un personaje de la historia. Este narrador participa, activa o pasivamente, en la historia en sí. El narrador en segunda persona cuenta la historia dirigiéndose directamente al lector. Por último, el narrador en tercera persona cuenta los acontecimientos desde un punto de vista externo a la historia.

Las otras diferencias que dieron origen a las diferentes categorías de narradores que la teoría literaria describe están relacionadas con el conocimiento que tiene el narrador de la historia. ¿Qué tanto sabe el narrador de la vida de los otros personajes? ¿Puede describir sus pensamientos, sentimientos y deseos? ¿Conoce lo que va a suceder con anterioridad? Es posible pensar que un narrador en primera persona no tiene el conocimiento profundo que tendría un narrador en tercera persona. Pero el jugar con estos elementos hace la narración más interesante.

Es una decisión de cada escritor qué clase de narrador usar para la historia y qué tanto conocimiento va a tener el narrador de la historia misma. Personalmente creo que durante la planeación de la novela es mejor limitarse a elegir uno de los tres tipos de narradores. La escritura del primer borrador dirá qué tanto conocimiento de la historia necesita el narrador. La edición del primer borrador nos ayudará a evitar contrastes en el uso del narrador. A la final, lo más importante es que el narrador ayude a contar la historia y que no sea un impedimento que nos detenga en la escritura del primer borrador.

Argumento (Organización narrativa)

En un paso anterior escribimos la trama. Como mencionamos, la trama es la sucesión de eventos organizados bajo una relación causa efecto. En este paso vamos a escribir el argumento, que es el orden como los eventos van a aparecer en la novela. Aquí no solo se incluyen los eventos de la trama principal, sino también el trasfondo de los personajes y las tramas paralelas, si hemos decidido añadir alguna.

El argumento

El argumento, en cierto sentido, es el primer borrador. Pero en este argumento no nos detenemos a escribir escenas. Como hasta ahora, aquí no nos preocupamos por la calidad de la escritura. Lo que queremos aquí es saber el orden de eventos organizados de la forma como van a quedar en la novela. No nos vamos a detener a pensar en el estilo ni en los diálogos ni en otros recursos narrativos. Vamos a concentrarnos solamente en tener la lista de sucesos organizados de la forma cómo los vamos a contar. Este orden, como lo mencionamos, no sigue necesariamente el orden cronológico en que sucedieron, ni la organización causa efecto.

Durante la escritura del argumento vamos a utilizar el narrador que definimos en el paso anterior. Esto nos va a ayudar a organizar la historia desde su punto de vista. A la final, va a ser el narrador el que cuente la historia y es mejor comenzar a utilizarlo de una vez.

El argumento contiene ya la historia en su totalidad, descrita como un resumen y no utilizando escenas. La escritura del primer borrador consiste así en crear las escenas que cuentan los sucesos que estamos estructurando al escribir el argumento. Como la escritura de escenas es la tarea de la segunda etapa en la escritura de una novela, necesitamos ahora construir la lista de escenas a partir del argumento que se escribe en este paso.

Lista de escenas

Crear la lista de escenas una vez tenemos el argumento escrito es fácil. Es simplemente separar las acciones que tenemos en el argumento y decidir si van a ser narradas como escenas o como resúmenes. Prácticamente estas son las dos posibilidades que tenemos para narrar los sucesos de una historia. Las escenas narran los sucesos que pasan en un lugar y en un tiempo determinado; los resúmenes narran lo que pasa a lo largo de un periodo prolongado. Para dar vitalidad a la novela, o a cualquier narración, es mejor tratar de reducir el uso de resúmenes.

Durante la escritura del borrador es probable que añadamos escenas a la lista. Es natural, entre más escribamos sobre la historia, más vamos a conocer la historia y, por ello, vamos a necesitar más detalles. El argumento también podría cambiar durante la escritura del borrador por este mismo motivo. Pero durante la escritura del borrador vamos a utilizar sobre todo la lista de escenas que creamos en este paso. La lista de escenas es nuestro plano, en ellas está la estructura de la novela, el argumento en sí. Por ello, vamos a necesitar modificar esta lista mientras escribimos el borrador. Pero el argumento y los otros escritos que han resultado de la planeación de la novela, no van a ser modificados durante la escritura del primer borrador. De pronto, sin embargo, tendremos que revisar los perfiles de los personajes antes de editar la novela.

Como vamos a utilizar la lista de escenas durante la escritura del borrador, es mejor tener esa lista en un documento aparte. Puede ser un documento de texto o una hoja de cálculo. No importa en qué medio se cree esta lista, lo importante es tenerla a mano mientras escribimos la novela.

Palabras finales

Con la lista de escenas termina la fase de preparación de la novela. La lista de escenas es el plano que nos va a permitir escribir el borrador de la novela. Gracias a la escritura de los perfiles y del argumento, ya conocemos la historia bastante bien y eso nos va a facilitar la escritura del borrador. Ahora, siguiendo la lista de escenas, vamos a continuar con la segundo etapa en la escritura de una novela: la escritura del borrador. Pero de esta etapa hablaremos en otro artículo.

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